25 ene. 2008

Todo parace indicar que era viernes...


Todo parecía indicar que el día seria un exito! Desde el gallo que cantó en la mente poco antes de que sonara el despertador, como indicando que ya era la hora. El agua fría en la ducha, que poco después se volvería calientita por efecto de la tecnología, refrescando y luego relajando. Talco en los pies. Vamonós.

A poco al salir de la casa ya se sentía la mañana florecer: Los pájaros (turpiales, cacaítas, torditos) cantaban alegremente, echando entre ellos los chismes de la noche. La brisa, emancipada entre los turbios ronquidos de los pocos buses que ya desde hace rato pasan por la calle de enfrente, nos recuerda que no estamos en el campo sino en un pedazo de bosque invadido por el concreto y la avaricia: algunos olvidan el hecho de que vivimos en un lugar privilegiado del mundo, donde la naturaleza aun lucha por sobreponerse al hecho de la "civilización" humana. Ese pedacito de concreto donde me resguardo del frío alguna vez fue selva, barrancho, montaña, grama, arbusto, flor.

La magia del momento llega cuando veo la fecha: Viernes 25. El típico inicio del fin de semana (hay quienes por ser mas valientes comienzan el fin dias antes). El día en que podrían cumplirse todas las promesas de entretenimiento de los 5 días anteriores (si, incluso el domingo uno ya esta pensando que va a romper el viernes que viene). El momento propicio para tomarse dos dias y medio de asueto, si contamos la propia noche del quinto día.

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